Esta colección es juguetona, irreverente e irrespetuosa, pues su padre es ni más ni menos que El Chingonario, así que «hija de tigre pintito», ésta no podría ser menos que divertida, grosera, directa, descarada pero, eso sí, placentera. Su principal interés es mostrarle al lector la manera en la que nos comunicamos a diario en México por medio de palabras, frases y expresiones del uso común y corriente. De esta manera, se convierte en la antítesis de las academias de la lengua y de cualquier norma que pretenda definir la forma «correcta» de hablar.